Ser pobre no es delito

No estimados amigos de lo ajeno,

¿Es usted el Banco Santander? ¿Es usted el titular de los ojos que leen estas líneas? Me dirijo a usted para comunicarle su fallido intento de provocarme un infarto de miocardio tras su llamada de hoy a primera hora de la mañana.

Si bien la mala sangre se adueñó de mí y el corazón me latió con fuerza durante al menos media hora, felizmente para mi persona no tuvo un fatídico resultado y toda esa negatividad que me transmitió por teléfono la convertí en fuerza para investigar cómo se puede tener el rostro tan duro y querer cobrarme 132 euros por una cuenta que abrí hace 15 años porque me obligó la universidad para matricularme y que, por supuesto, ha estado inactiva durante todo este tiempo.

Que dirá usted, eso le pasa por estudiar y querer prosperar, eso le pasa por pensar que con una formación universitaria puede salir de pobre. Quizás sí, tiene usted razón y la gente como yo estamos condenados a morir pagando lo que no hemos tenido nunca.

Pero quiero decirle señor banco que San Gúguel es el abogado de los pobres y en un blog llamado abusosbancarios.blogspot.com asegura que, efectivamente, el Banco de España permite cobrar intereses por cuentas inactivas pero que el banco debe demostrar que ha contactado con el cliente para comunicarle que su deuda está aumentando, cosa que usted no ha hecho.

De todas formas, claro, como el pez grande se come al pequeño, al final tendré que pagarlo y con intereses porque ese montante irá aumentando por momentos. Echando cuentas, hay unos 20.000 alumnos en esa universidad, a 132 euros cada uno, sale más de dos millones de euros y eso sin ponerme las gafas del un, dos, tres…

Menudo negociete tenéis, no estimados amigos de lo ajeno. No tenéis bastante con el rescate que hemos pagado todos los ciudadanos de nuestro bolsillo para que no tengáis que disminuir ni un euro vuestros beneficios y pensiones millonarias, ahora resulta que queréis cobrarnos el funeral de Botín y las vacaciones que se pegó la familia para superar el trance.

Ser pobre no es delito, señor banco, aunque usted quiera hacérmelo creer, pero recuerdo la última película de Ken Loach, ‘Yo soy Daniel Blake’, que a sus 82 años sigue contando historias reales y me doy cuenta de que así es la vida, que así de dura es la realidad y que por eso, a los niños pobres nos cuentan cuentos para dormirnos y luego de mayores sufrimos insomnio.

Arte en la Tierra 2016

Ya ha comenzado la decimocuarta edición de ‘Arte en la Tierra’, un regalo para nuestras pupilas, un alarde de belleza en pleno corazón del Valle de Ocón. Este año ‘Arte en la Tierra’ destaca por la juventud de los artistas que están componiendo este festival. Cuatro artistas que desde el lunes están desarrollando sus piezas artísticas desde su disciplina con un objetivo común: la integración en la naturaleza y el paisaje.

El arquitecto Javier Peña está realizando un cubo, un cubo en el que resguardarnos, desde el que poder mirar al exterior de una manera diferente, un espacio al que podremos pertenecer y a la vez compartir con todos, pero solo hasta el 31 de agosto ya que a partir de esa fecha, como si se tratara de un embrujo, la estructura desaparecerá.

El pintor y artista Julio Sarramián ha optado por la topiaria, que es el arte de dar forma a las plantas mediante la poda. Utilizando esta práctica ancestral, Julio Sarramián creará una naturaleza artificial que se confundirá con la natural.

Salim Malla es ingeniero y deliniante y su proyecto, ‘Peonada’, desarrolla el concepto de los sistemas métricos tradicionales y rurales con una azada, una mula mecánica y un tractor, herramientas que no tenemos asociadas con un artista.

Y el cuarteto lo culmina Javier Cenzano con su proyecto ‘Antípodas’. Es la primera vez que la música está presente en ‘Arte en la Tierra’ y creará una obra sonora que trabajará con los sonidos de los animales del paisaje de Santa Lucía de Ocón y sus homólogos del mar de sus antípodas, de Nueva Zelanda.

Las obras van avanzando día a día y la gente curiosea, pasea, admira y tiene la oportunidad de conversar y reflexionar con los autores sobre su propio trabajo en pleno proceso creativo. ‘Arte en la Tierra’ navega viento en popa sabiendo que tarde o temprano se esfumará como un barco fantasma dejando tras de sí un recuerdo y quizás un leyenda.

Cine de verano

Todos recordamos ese cine de verano que congregaba a adultos y a niños en un parque o una plaza alrededor de una pantalla. Era algo extraordinario y mágico, ya que los pequeños no nos preguntábamos cómo había llegado la película hasta allí. Simplemente disfrutábamos del permiso de nuestros padres para estar en el parque por la noche sintiendo el césped fresquito pinchar nuestras piernas mientras comíamos un helado que acaba goteando por nuestros brazos. Lo del cine de verano es una de esas cosas que se quedan en el cerebro implantadas en forma de recuerdo y es inevitable que uno se sienta meláncólico cuando lo programan en su ciudad  😀

Mujeres

Hubo un tiempo en que a las mujeres se les exigía ser guapas para prosperar. Aunque no lo creas, no hace mucho tiempo, las mujeres no podían tener pelos en las piernas ni en las axilias y las compresas y los tampones eran considerados bienes de lujo con el máximo porcentaje de impuesto. Tampoco hace tanto, las mujeres cobraban menos que los hombres haciendo el mismo trabajo y siempre tenían a un hombre que mandaba más que ellas.

Te parecerá mentira pero yo he vivido la época en la que las mujeres tenían que elegir entre ser madre y trabajar, en la que cuando volvían de la baja por maternidad no sabían si iban a poder incorporarse de nuevo, si iban a poder acogerse a la reducción de jornada o si iban a poder tener un horario que pudieran compatibilizar con el cuidado de sus hijos, porque en esa época, seguía siendo la mujer la que tiraba de la casa y de la prole.

Y eso ocurría en las sociedades más avanzadas porque en otros países, las mujeres en el paritorio no empujaban cuando el médico les decía que iba a nacer una chica, ya que suponía otra boca que alimentar. En otros sitios, los padres pagaban dinero a los novios de sus hijas para que se casaran y se hicieran cargo de ellas, aunque éstas tuvieran 14 años y estuvieran cubiertas por una túnica para que no provocaran con su pelo, con sus curvas, con su pintalabios…

Tuvo que pasar algo, algo muy gordo para que los hombres se dieran cuenta de lo importante que son las mujeres. Y pasó, la naturaleza se rebeló contra ellos y de repente, no nacía ninguna mujer. Todos los bebés en el mundo eran hombres y lo que en un principio pareció una casualidad, se convirtió en una emergencia mundial. Sí, podían congelar todos los óvulos de todas las mujeres vivas pero si no nacían niñas, la especie humana sería finita.

A partir de ahí, todo cambió y el mundo se convirtió en lo que hoy conocemos, pero te cuento esto porque nunca debemos olvidar el pasado, no vaya a ser que caigamos otra vez en él.

Un hipster de escaparate

Pensó el golpe de efecto perfecto. Se encerraría en un escaparate durante un fin de semana para promocionar su último libro. El frío del invierno no le amedrentó. Una manta de Ezcaray le daría calor. No tenía cama, pero sí una tienda de campaña y un saco de dormir. En su época en los boy scout había aprendido a sobrevivir en medio del bosque, cómo no lo iba a hacer en un escaparate en el centro de la ciudad.

Agarró una silla de los años 70 tapizada con tela verde caqui, acercó una mesilla con una lamparita que no daba luz puesto que la electricidad estaba cortada, se cubrió con la manta de Ezcaray y aunque obviamente ya lo había repasado mil veces, allí se colocó, detrás del cristal, a leer su último libro. Era un maniquí humanoide que fomentaba la lectura.

Al principio se sintió como uno de esos animalillos enjaulados que miran hacia el exterior con tristeza sin saber que la ciudad es una cárcel todavía más grande. No sabía reaccionar cuando un niño se soltaba de la mano de su madre para apoyar su nariz en el cristal, formando un círculo de vaho que iba creciendo hasta que desaparecía súbitamente cuando le tiraban del brazo para continuar el camino.

Pero conforme fueron pasando las horas, se fue sintiendo más a gusto. Esa sensación comenzó justo en el momento en el que cogió su ordenador y comenzó a escribir. A pesar de la oscuridad, se le encendió la luz, vio claro el argumento y se metió de lleno en su nueva novela. Lo que en un principio iba a ser un fin de semana se convirtió en un contrato indefinido. Dos palabras que juntas resultan tan extrañas que las nuevas generaciones no logran comprender por mucho que se explique.

Todos os preguntaréis cómo logró sobrevivir este escritor en un escaparate abandonado y algunos de vosotros, los más sibaritas, si ese habitáculo estaba entregado al característico olor que contiene una tienda de campaña al desplegarse tras un invierno de letargo. Sabed que el restaurante de al lado fue su principal aliado. Le suministró comida y un aseo para su higiene personal. Así que no penséis que su barba se debe a la desidia o una moda pasajera. La causa la encontraremos en un auténtico mimetismo con la propia historia de su nuevo libro, ‘Un hipster de escaparate’.

Ninguna duda

No me lo puedo creer. No puede ser posible ¡Cómo me ha podido haber hecho esto! Yo que he escuchado sus penurias, que le he dado cobijo en horas bajas, que he puesto todo mi empeño en arrancarle una sonrisa.

Y va y me dice que se marcha a otra ciudad. Sola ¡Yo que pensaba que estaba tan desesperada! Por una parte me alegro por ella. Se ha decidido a hacer algo, que es lo importante. Aunque no sé si es la solución. No tiene muchos recursos.

Pero por otra parte, no sé si ha sido buena idea dejarla marchar, me siento traicionada. Sólo me ha usado para lo que quería y luego me ha dejado tirada. No creo que haya sido buena idea acogerla y mira que me lo dijeron.

Vuelvo a mirar la nota que aun yace intacta sobre la encimera. No dice mucho más de lo que me ha contado por teléfono ¡Es indignante! Y a la vez pienso: ¿ qué será de ella? ¿No volveré a recibir noticias suyas? ¿Es un adiós definitivo? Eliane era como una hermana para mí, éramos indisolubles, no sé qué hacer.

Aunque bien pensado… supongo que es el resultado de mi ayuda. Si se ha decidido a hacer algo y es en otro sitio… debería verlo entonces como un triunfo, no como una traición. Eliane, sola, en Berlín… ¿sabrá apañárselas? Al fin y al cabo fue mi idea, qué más da lo que opine la gente, quizá en adelante tenga un sofá donde dormir en Berlín… o ¿mejor una cama?

¿Por qué no? El mundo es grande y amplio. Si no le dejo irse le estoy cortando las alas. Sería egoísta si le echase en cara todo lo que he hecho por ella… porque si soy sincera conmigo misma, todo lo he hecho por mí, no puedo engañarme. Me ha pillado, me ha cazado y he probado mi propia medicina.

Definitivamente, tengo que dejar de tener estas conversaciones frente al espejo. Eliane: has tomado una decisión, romper con todo y empezar de nuevo en Berlín, una ciudad maravillosa.
Es lo mejor que he podido hacer, no me cabe ninguna duda.

Un microrrelato compartido entre Pilar, Laura, Elisa, Carmen, Mariluz y Montse realizado en el Taller de Literatura Creativa que se celebró el 16 de octubre de 2015 durante la XXXV Feria del Libro y de Ocasión de Logroño.